miércoles, 28 de julio de 2010

Marina Beltrame y el mundo del vino


Para Marina Beltrame entrar al mundo del vino no fue fácil. Ella fue la primera mujer que se integró como sommelier al que hasta entonces era un círculo exclusivamente masculino. Pero además fue la primera en realizar estudios serios sobre el vino y ponerlos a disposición del gran público, rompiendo con los prejuicios que lo destinaban a un grupo reducido.

Actualmente es una de las mujeres más famosas en Latinoamérica, desde el programa Notas de Cata, del canal El Gourmet, llegó a los hogares de todo el continente para desarrollar lo que ella considera la labor más importante de un especialista en vinos: comunicar sus virtudes a todos los públicos sin distinción.

"Argentina siempre ha sido un país ligado a la cultura del vino, pero a partir de la década de 90 toda la industria cambió. Viró hacia la producción de vino de calidad, con altos estándares en la producción y elaboración, y eso hizo que aumentara la demanda de profesionales para vender y comunicar el vino", comenta Marina en entrevista.

Desde hace 10 años Marina Beltrame dirige la Escuela Argentina de Sommeliers (EAS), adonde llegan estudiantes de todos los países de Latinoamérica, incluyendo mexicanos, y ha abierto cinco sucursales en otros países del continente, en varios de los cuales no existe tradición vinícola como Colombia y Costa Rica. Además asesora escuelas especializadas y dicta cursos, en un contexto de creciente interés internacional sobre los vinos.

"La carrera es exactamente igual en todos los países, pero en aquellos donde no hay producción propia tenemos la ventaja de que es posible probar vinos de distintas procedencias", explica.

Sin embargo, la mayor parte de su alumnado se encuentra en Buenos Aires, donde se imparte la carrera de dos años y de la cual han titulado 400 alumnos en 10 años.

"Hemos tenido alumnos de México que hoy son graduados que regresaron a su país y felizmente también hay actualmente varios mexicanos cursando en la escuela", comenta.

Su historia comenzó en la carrera de administración hotelera, como especialista en vinos y alimentos. En Buenos Aires conoció a uno de los más respetados expertos en vinos a nivel mundial, el francés Georges Sabaté, quien la invitó a estudiar en Francia. A su regreso abrió la Escuela Argentina de Sommeliers, la primera institución educativa que empezó a dictar la carrera de manera formal.

Marina explica que la carrera se centra en diferentes tipos de bebidas, aunque la parte más conocida del sommelier es el conocimiento profundo de los vinos.

"Hoy el público está abierto a nuevos conocimientos y cada vez quiere saber mas de vinos, aunque por otra parte también ha desmitificado la noción de que el vino es para pocos y se anima a probar, investigar y aprender, todo esto es muy positivo. Valora muchísimo un vino y quiere consumirlo de la mejor manera, en la copa y la temperatura adecuada por ejemplo, ¡es un avance muy grande!", explica.

Su trabajo en el canal El Gourmet, transmitido por la señal de cable a toda Latinoamérica, significó no sólo su consagración personal sino la posibilidad de extender a nivel masivo los conocimientos básicos sobre el consumo de vinos.

"A través del programa pude llegar, no sólo al público argentino sino a otros países latinos y de esa manera trasmitir la pasión por el vino y la sommellerie, siempre con un gran respeto", dice.

mjgj

jueves, 22 de julio de 2010

Ribera del Duero (I) Vinos tintos

Ribera del Duero (I)
Con la cata de hoy iniciamos el repaso anual a los vinos de la Ribera del Duero, a los que dedicaremos varias semanas de atención. Hoy, sobre la mesa 28 vinos tintos, todos de categoría 'crianza', de las añadas 2004, 2005 y 2006, dato que pone de manifiesto la ralentización del mercado vinícola, ya que la cosecha vigente como 'crianza' –una vez cumplidos los plazos mínimos que marca el reglamento de la DO— sería actualmente la 2007.
El resultado global de la cata puede calificarse como adecuado a las aspiraciones y al nivel de precios de los vinos evaluados (14 vinos calificados como 'buenos', 13 como 'correctos' y solamente uno como 'sin interés'). No hubo, eso sí, ningún vino que llamara especialmente la atención.

En el primer nivel nos encontramos con un nutrido grupo de seis vinos, integrado por Viña Mayor Crianza 2005, de Hijos de Antonio Barceló, un vino que viene a demostrar que una producción elevada no tiene por qué estar reñida con una calidad notable, Convento Oreja Crianza 2006, de Convento de Oreja, una bodega joven, radicada en Peñafiel, que en todos sus vinos ofrece un perfil atractivo, de vinos amables que se dejan beber con facilidad, Recoletas Crianza 2005, de Bodegas y Viñedos Recoletas, un vino que hoy está en su punto óptimo elaborado por otra joven bodega, respaldada por un viñedo propio de 47 Ha. y por la dirección técnica de Pascual Herrera, uno de los más famosos hombres del vino de Castilla y León, Marqués de Velilla Crianza 2005, de Grandes Bodegas, un vino con gran personalidad, un escalón más en la búsqueda de un camino definitivo para los vinos de esta casa, ahora de la mano del prestigioso Gabi Rivero, Zifar Crianza 2006, de Bodegas Zifar, una bodega revitalizada por unos nuevos propietarios que se hicieron con la firma en 2005, que ofrece en este vino un perfil muy atractivo en una añada difícil, como ha sido 2006, y Valdubón Crianza 2006, de Bodegas Valdubón, la rama ribereña del grupo catalán Freixenet, que está ofreciendo regularmente unos vinos muy cuidados y, como éste, particularmente equilibrados, que denotan una elaboración alejada de los extremos.

El segundo nivel, a sólo medio punto de los primeros, quedó integrado por siete vinos, de muy diferentes perfiles y procedencias; desde el Señorío de Nava Crianza 2006, un vino de amplia difusión, muy bien armado, a Peña Roble 2004, un crianza de Resalte que no conocíamos hasta ahora, a Viña Fuentenarro 2006, una pequeña bodega de La Horra, que mantiene el tipo con regularidad, Azuel Crianza 2006, de Muñoz y Mazón, una pequeña bodega de Villatuelda que ha vinculado recientemente su actividad al grupo de Bodegas Riojanas, T D'Anguix Crianza 2004, de Torres de Anguix, firma que mira mucho a los mercados exteriores y que mantiene en todos sus vinos un buen nivel de fiabilidad, Teófilo Reyes Crianza 2006, de Bodegas Reyes, un vino que despertó pasiones en el momento de su lanzamiento y que tras una cierta penumbra parece recuperar el buen tono, Briego Crianza 2006, de Alberto y Benito, una bodega familiar de Fompedraza con una trayectoria de más de 20 años que avalan su consistencia, y Miros de Ribera Crianza 2004, de Bodegas Peñafiel, un ambicioso proyecto, respaldado por una buena calidad de sus vinos, pero al que parece que le está costando despegar comercialmente.

Y poco más hay que añadir: muchos vinos que se mueven en el tono medio de lo 'correcto' (13), que podrían haber mejorado sus calificaciones si hubiesen mostrado un perfil más amable, menos agresivo, que es el reproche que con más frecuencia se les hizo. Afortunadamente para el consumidor esa dureza se verá atenuada cuando se consuman acompañados de una comida contundente.